Manel Esteller: “Yaşlanma karşıtı araştırmalar hayata daha fazla yıl değil, yıllara daha fazla hayat katmayı amaçlıyor”

Cada año se curan un 2% más de tumores que el anterior. Un 65% de todos los cánceres son curables. Globalmente hay más casos de esta enfermedad, pero se debe a que la población ha envejecido. En este contexto, los desafíos son varios: por un lado, seguir investigando para aumentar la supervivencia del cáncer. Por otro, mejorar la calidad de vida de esa población que cada vez vive más. Sobre estas cuestiones y muchas otras reflexionó este lunes, en un ‘afterwork’ de EL PERIÓDICO, Manel Esteller (Sant Boi de Llobregat, 1968), director del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras y uno de los científicos más influyentes de todo el mundo.

En una conversación en Casa Seat con el director de este diario, Albert Sáez, Esteller arrancó explicando qué es la epigenética, ámbito en el que él es un referente internacional. “Si la genética habla de los genes que heredas de tu madre o padre, la epigenética habla de cómo el ambiente interacciona con esos genes. Es el conjunto de marcas químicas que controlan la actividad del ADN”, explicó ante un auditorio completamente lleno. Puso un ejemplo: dos hermanos gemelos, que comparten el mismo ADN, pueden no ser completamente iguales. Uno quizá es más alto que el otro. “Esa diferencia no está en el ADN, sino en la regulación química del ADN”, precisó el científico.

Así, la epigenética sirve para comprender las funciones de todos los organismos de la tierra. Por ejemplo, explica por qué los árboles florecen en primavera: porque tienen una marca química que influye en ese ADN para que así sea. ¿Y qué ha aportado la epigenética al mundo del cáncer? “Comprensión de la enfermedad”, respondió Esteller a la pregunta de Sáez. “A partir de la naturaleza epigenética de los tumores -por ejemplo, la conversión en metástasis de un tumor primario: eso es epigenética- podemos predecir comportamientos más o menos agresivos, y predecir, asimismo, la eficacia de las terapias”.

En los últimos cinco años, según el doctor Esteller, el paso más importante en el campo del cáncer ha sido la llegada de la inmunoterapia. “La célula tumoral se esconde del sistema inmune. La inmunoterapia elimina esta máscara del cáncer y puede curarlo. Es algo muy esperanzador en el cáncer de pulmón y en el melanoma más agresivo”, dijo Esteller, quien también destacó las terapias celulares, que también están resultando muy efectivas en leucemias y linfomas, así como las terapias CAR-T. Y en el futuro no muy lejano se encuentran las vacunas contra el cáncer. “Parte de todos estos tratamientos se han identificado desde la epigenética”, añadió.

Manel Esteller, EL PERIÓDICO'nun bu Pazartesi Casa Seat'teki 'sonrası' sırasında. / Zowy Voeten

Cáncer: ¿genético o ambiental?

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Como explicó este científico, hay cánceres que son “muy genéticos”, mientras que otros son “muy ambientales”. El cáncer de pulmón, que no existía en Europa hasta la llegada del tabaco desde EEUU, es un ejemplo de tumor ambiental. “El 90% de los cánceres de pulmón se registran en fumadores. Y su evolución es peor que en los no fumadores. Esto no quiere decir que el 90% de los fumadores vayan a desarrollar cáncer”, precisó. Además, esta enfermedad comenzó a aumentar entre las mujeres españolas en los años 70, cuando estas comenzaron a fumar. Lo mismo ocurre con el cáncer de vejiga, muy asociado al fumador, pues esta parte del cuerpo, a través de la orina, es la que elimina el tabaco. Sin embargo, como reconoció, hay tumores cuyo origen se desconoce. Es el caso del tumor cerebral o el de páncreas.

¿Y la vida eterna?

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Según Esteller, una vez se ha logrado alargar la vida de las personas, el próximo objetivo es mejorar la calidad de vida de los años finales. De esto trata su libro, escrito a cuatro manos junto a Salvador Macip, ‘El secreto de la vida eterna’ (Grijalbo). “La idea de la investigación antienvejecimiento es añadir más vida a los años y no más años a la vida. Estamos consiguiendo cifras récord de superviviencia: nunca se había vivido tanto. Pero a veces la calidad de vida no es buena”, reflexionó. Así, una línea de investigación es “tener más calidad de vida en los últimos años”, en concreto, de los 70 a los 85.

“En esta sala, dos tercios de las personas están vivas gracias a la investigación biomédica que se ha hecho en los últimos 50 años”, dijo el científico, quien, no obstante, lamentó los grandes esfuerzos que muchas veces tienen que hacer los investigadores para conseguir financiación para sus estudios.

Más retos para el futuro. Lograr que la biopsia líquida en sangre, efectiva para detectar algunos tumores como el de colon, se expanda a todos los cánceres. Y, también, aprobar políticas que reduzcan la contaminación, pues se sabe que, como el tabaco, la polución causa cáncer (entre otras enfermedades). La charla entre Esteller y Sáez acabó pasadas las ocho de la tarde. Pocas veces se había visto un auditorio tan lleno. Pocas veces unos aplausos tan enérgicos al finalizar.

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